Que difícil es decir adiós

La muerte se ha empeñado en llevarse de buena gana lo que creíamos nuestro. Este nueve de octubre otro grande se nos fue: el Zambo Cavero. Este año no pasará desapercibido y quedara con el recuerdo de todos aquellos artistas que considerábamos nuestros y que ahora ya no están más con nosotros.

Reza un dicho popular que  cuando la muerte viene por una persona tiene que llevarse forzosamente a otras seis más, como un sequito que  la acompañe a no regresar tan sola al otro mundo.
Personalmente me apena que este año hayan fallecido  tantos personajes de nuestra farándula (entiéndase Marco Antonio, el estilista y la cantante folclórica Alicia Delgado) y artistas tan queridos y grandes como el Zambo Cavero, Mercedes Sosa y Michael Jackson.
Aun me cuesta un poco asimilar la noticia de todas estas muertes aunque ya haya pasado un tiempo desde aquellas, será quizás que el arte es tan universal que el trabajo de cada artista le pertenece a cada persona tanto como al mismo artista.
Yo extraño a Mercedes Sosa porque sus canciones  eran bellas, porque significaban algo para mi, porque las ideas que plasmaba en sus canciones me identificaba y me daba el dulce placer de sentir ternura y fuerza a la vez.
Y extraño a Michael Jackson,  aunque recién esté indagando sobre su discografía. Recuerdo que el me acompañó durante mi niñez y mi adolescencia y apenas me percaté de aquello.
Y ahora  que el Zambo Cavero murió me percato de que sé muy poco de él,  pero que ha sido parte de mi historia porque siempre estuvo ahí en los almuerzos, en la verbenas, en las horas de jolgorio criollo  y que su figura paternal y amigable, y su voz inconfundible nunca se irán , gracias a Dios, porque esa es la particularidad del arte: su transcendencia mucho más allá del artista ,de la vida y de las personas.
Mil gracias a todos ellos y a cada artista que llena nuestras vidas de realidad, color, sentimiento, pensamiento, pasión o reflexión.  Es seguro que su obra vivirá por siempre.

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