Esperando a Godot

A propósito de las recientes presentaciones del montaje Esperando a Godot en la casa de la cultura(Chiclayo), me han venido algunas preguntas a la mente sobre esta tragicomedia. De seguro han de ser las mismas preguntas que se han hecho todos los que han leído o han visto interpretada dramáticamente esta obra de Samuel Beckett, sin embrago la principal solo es una: ¡¿Quién es Godot?!


Ayer mientras esperaba el transporte público de la Universidad (entiéndase, para los conocedores; “el Pedrito”) me figuraba como Vladimir o Estragón esperando algo que quizás no llegaría. Muchos Vladimires y Estragones estábamos en esa fila, alrededor de las siete de la noche, sin saber a ciencia cierta porque estábamos ahí (el transporte público a esas horas es una verdadera lotería).

Todos estábamos ahí callados, acurrucados por el frío, unidos por una sola cosa: la esperanza (y la falta de ochenta céntimos para llegar a Lambayeque). Y esperamos. Y esperé y me pregunté si ese era mi Godot. Si cada nueva o vieja devoción; espera real o irreal eran mi Godot.

Existen muchos comentarios acerca de quién es Godot. Se ha dicho que Godot es dios y que los protagonistas de esta historia representan a la humanidad que espera ser salvada, porque no encuentra su propia razón de ser y no es libre, se encuentra abandonada y constantemente amenazada por la muerte que a su vez podrías ser la mejor solución a su espera absurda. Sin embargo Samuel Beckett nunca manifestó ni aceptó que Godot fuese un ser que representase a dios, porque si hubiera sido así lo hubiera nombrado con el nombre que se le designa y no como Godot.

Esperando a Godot es una obra presta a muchas interpretaciones ya que tiene una trama cargada de planteamientos filosóficos. Pertenece al Teatro del absurdo y presenta una trama existencialista. Fue escrita a finales de los 40 y publicada en el año 1952.

De seguro cada quien se topará con su búsqueda de Godot en algún punto de sus vidas… hayan leído o no esta interesante obra.

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