¡Que divertida expresión! ¿Se te hace conocida?

¡No te creo!


¡No te creo!, en serio ¿César se fue a España a estudiar diseño?”


Aunque parezca frase de comadres es la mejor forma de describir, de alguna forma, la desconfianza y el asombro que nos causa que alguien de nuestro propio entorno traspase los límites de la cotidiana realidad.

Ciertamente la voluntad humana no tiene limites cuando hay un sueño de por medio que saluda con un cartel de bienvenida, esperándonos a lo lejos. Somos testigos de esto, y si se nos escapa un “no te creo” será seguro por causa de un autentico asombro y alegría que nos da que uno de los nuestros logre su meta.


Estar en un grupo de teatro me ha hecho percatar de esto con mayor claridad. Los grupos de teatro pueden ser verdaderas catapultas hacia el éxito si uno sabe bien lo quiere logar.

He visto personas a las que se les ha abierto un mundo de posibilidades gracias a las dotes dramáticas. Algunas trabajan en programas de televisión, se hicieron modelos o viajaron a otros países a continuar sus estudios de teatro en alguna universidad extranjera.

Estoy segura de que no es casualidad. El teatro y el arte en general ofrece con generosidad su recompensa para quienes le son fieles. Esto por que implica más que talento. Implica fortaleza, disciplina y trabajo. Mucho trabajo.

Hace no mucho, en el periódico “La Industria” de Chiclayo, le brindaron algunas líneas a nuestro ex compañero de grupo (Cultura Urbana) Dennis Perinango para resaltar la tarea que viene realizando en Barcelona, España, al ser uno de los organizadores del ciclo “Una mirada al sur” Muestra de cine peruano, que ha tenido gran acogida en este país. En sus propias palabras el argumenta que la filmografía peruana es desconocida por allá y que el lenguaje audiovisual es uno de los mejores para acercarse a este publico al que tenemos muchos aspectos que mostrar. Dennis viajo a España en el 2004 para estudiar Comunicación Audiovisual en la Universidad de Barcelona.



Abundan los “no te creo”. La fama no viene sola ni de un día para el otro todos comenzamos en algún lugar haciendo cosas pequeñas que luego se van haciendo grandes. Todo depende de la fe que tengamos en nuestra propia capacidad.

Muchos grandes artistas han tenido que comenzar limpiando las butacas de algún teatro, cantando en centros comerciales, escribiendo en el periódico escolar, regalando sus poesías en papel fotocopiado.

Juan Diego Flores comenzó cantando en el coro de su colegio. Mónica Sánchez desde el cuarto de secundaria soñaba con ser actriz, Mario Vargas Llosa escribía poemitas que recitaba par a sus abuelitos cuando tenía diez años, en fin, todos comenzaron siendo pequeños, con los sueños de un niño, si se quiere decir, para convertirse en personas que tuvieron éxito en la carrera hacia sus objetivos, haciendo lo que los hace más felices, su trabajo. El esfuerzo, talento y creatividad que nos deslumbra en cada una de sus obras.

No te creo, debería ser reemplazado por un sí te creo. Sí creo en que se puede lograr. ¡Sí creo que todos podemos realizar nuestras metas!

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