Teatristas

Seguramente que más de una vez hemos escuchado la palabra “teatrista” para referirse a una persona dedicada al teatro; un actor, una actriz , un director de teatro, un productor teatral, un vestuarista… en fin toda aquella persona dedicada al mundo de este hermoso arte. Por otro lado cabe la posibilidad de que nunca la hayas escuchado y en su lugar te resulte más familiar el término “teatrero”. Sin embargo ninguna de estas dos son sinónimos de actor. La primera no existe en el diccionario de la real academia española y la segunda se refiere más bien a una cualidad histriónica o a una persona muy aficionada al teatro. Sin embargo el objetivo de estas líneas no es llegar a esclarecer conceptualmente estos términos, sino mas bien entender cómo y porque las utilizamos.



La personas dedicadas al teatro la hemos utilizado alguna vez :”soy teatrista”, “esos chicos también son teatristas ”, “mi abuelita fue teatrista”(sobretodo los más jóvenes) , quizás sin saber que no existe en el diccionario (pero bueno no nos culpemos, ¡cuantas palabras no están en el diccionario y aun así las utilizamos con tanta naturalidad!, por ejemplo esa bendita palabra: “recepcionar”… en fin) y seguro también nos hemos molestado más de una al escuchar que nos llaman teatreros , y es que nos digan teatreros puede resultar una verdadera ofensa si llega a interpretarse como sinónimo de charlatán, y poco profesional. Y bueno, con justa razón, a quién le gustaría que le digan qué es poco profesional, qué no hace bien su trabajo, qué holgazanea, ¡qué miente!... ¡a nadie! Es evidente.

El mundo actoral no es menos que cualquier otro mundo profesional y por tal, tampoco menos exigente con los que se dedican a él. De alguna forma, existe en nuestro país una corriente alentadora de los prejuicios y las ideas preconcebidas sobre la vocación artística. Un claro ejemplo de ello lo tenemos en la clásica frase: “lo hace por amor al arte”…entiéndase: “lo hace sin cobrar”. Y eso… no es cierto.

“Es que el arte, el teatro, el cine, etc., etc. ¡todo debería ser gratuito!”Y bien pudiera ser pues el arte, en específico el teatro, es mas que una profesión, es un modo de vivir, que de buena gana haría el actor sin un centavo de por medio, pero ¿de que viviría el actor?

Es la actividad actoral, y con esto no me refiero al mundo de la televisión y el cine porque ahí encontraríamos un ámbito mucho más lucrativo, una labor pacienciosa, minuciosa, divertida y hasta espiritual llena de mucho trabajo de por medio, pues una obra teatral a veces necesita de muchos meses de preparación tanto física como mental para ponerla en escena.

No es fácil, de por sí no es sencillo trabajar en equipo, sobretodo cuando un grupo apenas está formándose. Las ideas a veces son demasiadas y el director ha de ser sabio para dar las pautas indicadas. El trabajo es arduo y bien vale la pena para todos aquellos a quienes les apasiona la idea de disfrutar la experiencia dramática tal y como lo hacían nuestros antepasados desde lo griegos hasta nuestros contemporáneos en una sala cercana a nuestra casa.

Así pues en realidad poco importa si nos llaman teatristas , o teatreros , por equivocación, cuando lo que en realidad importa es que nuestra labor sea considerada tan buena como cualquier otra y tan digna de percibir un salario , quizás no millonario, pero solvente para realizar nuestros sueños. Es posible y siempre lo ha sido como en cualquier otro oficio, todo depende del trabajo de cada artista y también de dejar un poco de lado los prejuicios y los miedos.

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